miércoles, 9 de octubre de 2013

PERSONAJES PABLO: TOTITO, LEANDRO, ATAÚLFO

PERSONAJES PABLO:
_Totito
_Leandro
_Ataúlfo


TOTITO: Joaquín (Totito) sigue siendo retardado, nulo socialmente, salido libidinoso, resquemoso y suspicaz, miedoso de que vengan por detrás y le den una colleja, deforme y a medio hacer. Su indumentaria casa perfectamente con este perfil.

Por dentro, se sigue viendo a sí mismo como toda una estrella rock en potencia, sólo que nunca le han dejado sacar todo su potencial por alguna razón que no alcanza a comprender.

Además, es el héroe conquistador de Frau Angust. Después de enloquecerla sexualmente, Totito siente que su poder de atracción ha liberado a la yegua desbocada que la institutriz yugoslava llevó siempre dentro, y sólo él veía. Él la sacó de los escombros después de la explosión. Fue su héroe, y no lo que cantaba aquel vigoréxico sin sustancia de Kevin a la cabrona de la vieja Anastasia (bien muerta esté... o no... o qué sé yo).

Ahora, es su gran momento. Totito por fin vive independiente, junto a su gran amor, su diosa sadomaso. Sólo que ella desde que llegaron a su nidito de amor, y el la depositó en el lecho, está extrañamente poco comunicativa; como siempre tumbada, y quieta, y callada con la boca abierta


LEANDRO: No tiene la más mínima relación con la familia De Puá. Es un curioso más... o no. No conoció a su familia, aunque siempre ha llevado una vida altoburguesa; desde que puede recordar, vive de unas rentas que le ingresan en el banco, no sabe quién.
 
Carpetovetónico. Machista. Facha. Gritón, faltón, peleón. Malhablado. Lector asiduo del periódico AS, oyente de la COPE, votante de Democracia Nacional. Galán “ArturoFernandesco”. Travestido.

ATAÚLFO: hombre gris macilento, de edad indefinible. Aspecto físico lastimoso-grimoso: pelo grasiento, cara lívida y ojerosa, cuerpo enclenque medio perdido entre ropa horrenda de antes de que existiese el concepto “temporada”. Olor a naftalina. Voz atiplada.

Es agente de seguros, y cuando se produce cualquier suceso trágico o extraña circunstancia, es el encargado de levantar acta, investigar y valorar el suceso, para ver si procede indemnización y en qué cuantía; también acompaña a las familias en los tanatorios, pero esto no forma parte de sus obligaciones profesionales, simplemente lo hace porque le apasiona su trabajo.

Como corredor de seguros de la familia De Puá, y tras una larga vinculación de años, es quizá la persona, junto con Gloria, que mejor conoce todos los secretos, pasiones y miserias de estos adinerados excéntricos.

Es pastor evangélico. A día de hoy, y por diferentes circunstancias, es la única autoridad religiosa de cualquier confesión que existe en el pueblo. Por ello, oficia todas la bodas, funerales, bautizos, comuniones, confirmaciones, tomas de dichos, extremas unciones, y demás ceremonias religiosas. En el sermón dominical, y también cuando en un momento cualquiera la luz de Jesús le alcanza, se transforma por completo: su figura se agranda, su voz se vuelve tronante, y proclama con fuerza y cánticos la palabra del Señor.

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