_Totito
_Leandro
_Ataúlfo
TOTITO: Joaquín (Totito) sigue siendo
retardado, nulo socialmente, salido libidinoso, resquemoso y
suspicaz, miedoso de que vengan por detrás y le den una colleja,
deforme y a medio hacer. Su indumentaria casa perfectamente con este
perfil.
Por dentro, se sigue viendo a sí mismo
como toda una estrella rock en potencia, sólo que nunca le han
dejado sacar todo su potencial por alguna razón que no alcanza a
comprender.
Además, es el héroe conquistador de
Frau Angust. Después de enloquecerla sexualmente, Totito siente que
su poder de atracción ha liberado a la yegua desbocada que la
institutriz yugoslava llevó siempre dentro, y sólo él veía. Él la
sacó de los escombros después de la explosión. Fue su héroe, y no
lo que cantaba aquel vigoréxico sin sustancia de Kevin a la cabrona
de la vieja Anastasia (bien muerta esté... o no... o qué sé yo).
Ahora, es su gran momento. Totito por
fin vive independiente, junto a su gran amor, su diosa sadomaso. Sólo
que ella desde que llegaron a su nidito de amor, y el la depositó en el lecho, está extrañamente poco comunicativa; como siempre tumbada, y quieta, y callada con la boca abierta
LEANDRO: No tiene la más mínima
relación con la familia De Puá. Es un curioso más... o no. No conoció a su familia, aunque siempre ha llevado una vida altoburguesa; desde que puede recordar, vive de unas rentas que le ingresan en el banco, no sabe quién.
Carpetovetónico. Machista. Facha.
Gritón, faltón, peleón. Malhablado. Lector asiduo del periódico
AS, oyente de la COPE, votante de Democracia Nacional. Galán “ArturoFernandesco”. Travestido.
ATAÚLFO: hombre gris macilento, de edad indefinible. Aspecto físico lastimoso-grimoso: pelo grasiento, cara lívida y ojerosa, cuerpo enclenque medio perdido entre ropa horrenda de antes de que existiese el concepto “temporada”. Olor a naftalina. Voz atiplada.
Es agente de seguros, y cuando se
produce cualquier suceso trágico o extraña circunstancia, es el
encargado de levantar acta, investigar y valorar el suceso, para ver si procede
indemnización y en qué cuantía; también acompaña a las familias
en los tanatorios, pero esto no forma parte de sus obligaciones
profesionales, simplemente lo hace porque le apasiona su trabajo.
Como corredor de seguros de la familia
De Puá, y tras una larga vinculación de años, es quizá la persona,
junto con Gloria, que mejor conoce todos los secretos, pasiones y
miserias de estos adinerados excéntricos.
Es pastor evangélico. A día de hoy, y
por diferentes circunstancias, es la única autoridad religiosa de
cualquier confesión que existe en el pueblo. Por ello, oficia todas
la bodas, funerales, bautizos, comuniones, confirmaciones, tomas de
dichos, extremas unciones, y demás ceremonias religiosas. En el
sermón dominical, y también cuando en un momento cualquiera la luz
de Jesús le alcanza, se transforma por completo: su figura se
agranda, su voz se vuelve tronante, y proclama con fuerza y cánticos la palabra
del Señor.
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