miércoles, 9 de octubre de 2013

INGRID (Marisol)

Taciturna e introvertida son los adjetivos que mejor describen a Ingrid. Una joven de veintisiete años huérfana de padre y madre tras perder ambos la vida en un accidente automovilístico camino de Santiago cuando ella contaba tan solo trece años de edad. Ese fatídico día jamás podrá borrarlo de su memoria: 13 de mayo. Su cumpleaños. Aquel día Ingrid perdería para siempre su lugar en el mundo. La que pudo convertirse en reina del baile acabó por alojarse en su cajita de música con la intención de no abrirla.

Pasaron los años y la aspirante a reina seguía sentada en su silla esperando dar sus primeros pasos. Nadie se ha percatado jamás de su presencia (ardua tarea el ser encontrado alguien que no quiere ser visto). Hasta que lo encontró a él. Sus familias se conocían, varios acontecimientos los había unido, incluido el fallecimiento de Graciela y Daniel, los padres de Ingrid.

Él siete años mayor, con un carácter capaz de provocar rechazo en los demás, la había cautivado. Su sabiduría alejada de lo terrenal le ha hecho recorrer un camino inexistente hasta ahora. Sus visionarias palabras la envuelven trasladándola a un arco iris apartado de la paleta de grises y negro en lo que se ha teñido su vida. La joven bióloga tendera de una pajarería guarda en aquella caja el amor por Evaristo.
Mientras tanto “El amor de mi vida” de Camilo sexto ameniza sus tardes en la trastienda de sus ensueños.

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